Seguros para coches clásicos.

Cualquier vehículo que este matriculado y quiera circular, está obligado por ley a disponer de un seguro que le cubra unas coberturas mínimas obligatorias que serán suministradas siempre por una compañía de seguros. En función de la cobertura que incluya la póliza, podremos adquirir desde un terceros normal hasta un todo riesgo sin franquicia con coberturas menores, viéndose lógicamente incrementados los precios de la prima en función del seguro contratado. Las coberturas más comunes que nos pueden ofertar son:

  1. Responsabilidad Civil Obligatoria.
  2. Responsabilidad Civil Voluntaria.
  3. Seguro del conductor.
  4. Defensa Jurídica.
  5. Robo.
  6. Incendio.
  7. Lunas.

Y luego existen otra serie de coberturas menores que pueden contratarse dentro de la misma póliza o con seguros complementarios, como son:

  1. Préstamo en caso de reparación.
  2. Asistencia en viaje.
  3. Vehículos de sustitución.
  4. Recurso de Multas.
  5. Retirada del permiso de conducir.

En cuanto a las pólizas existen dos tipos fundamentales, las cuales en función de las coberturas o condiciones contratadas pueden atender a nombres diferentes:

Seguro a Terceros:

Es la base de cualquier póliza y como base estará obligada a cubrir los daños que podamos ocasionar a terceras personas (responsabilidad civil obligatoria), aunque dependiendo de la compañía en muchos casos se suelen incluir otros tipos de coberturas obligatorias como la responsabilidad civil voluntaria, asistencia en viaje y seguro del conductor.

Sobre este tipo de póliza podremos añadir otro tipo de coberturas ofertadas por la mayoría de compañías que nos llevarían a lo que comúnmente se conoce como terceros ampliado y que no son otras que las comentadas en el apartado de coberturas.

Seguro a todo Riesgo:

Realmente este tipo de póliza es la misma que la de terceros + terceros combinados o ampliados con la importante salvedad de que en este caso también están incluidos los daños propios.

Seguros con franquicia:

Son iguales que los anteriores pero con la salvedad de que en alguna de sus coberturas, en caso de indemnización, cierta cantidad (el importe de la franquicia), la paga el usuario.

La franquicia es algo que se puede añadir tanto a terceros como a todo riesgo, y es de vital importancia leer la letra pequeña en este tipo de pólizas porque hay veces que la franquicia la pueden llegar a meter hasta en coberturas menores que cuando tenemos un problema resulta que el daño es menor que la propia franquicia, y realmente con esto nos están anulando la propia cobertura.